Comité de Finanzas
El Comité de Finanzas tiene también una importante tarea en la iglesia. El director y sus colaboradores no sólo poseen la sagrada respon-sabilidad de ayudar en administrar fiel y concienzudamente la propiedad de Dios, sino que como mayordomos del Señor invierten el talento de tal modo que se multiplique. Estos dineros sagrados deberían ser colocados donde puedan ganarse más almas para Cristo.
Sólo cuando los dineros se invierten allí donde la obra se expande rápidamente y se ganan preciosas almas, entonces, es cuando el dinero se coloca en el banco celestial; el capital que permanece son almas que han sido ganadas, y un día se encontrarán en el cielo, como recompensa del sacrificio de Cristo.
El Comité de Finanzas debería estar compuesto por personas que posean buenos conocimientos en este campo y que han dado prueba de que pueden economizar, planificar y que con poco pueden alcanzar mucho. Supervisa todos los asuntos comerciales de las instituciones y asesora a las Uniones y Asociaciones que planifican desarrollar instituciones o actividades comerciales.
Las deliberaciones y decisiones de asuntos financieros generalmente deberían ocurrir en la presencia y con el consejo del presidente de la Asociación General. Para evitar errores al tomar decisiones acerca de asuntos importantes y/o difíciles, se debe pedir consejo no sólo al presidente sino a todo el comité de la Asociación General.
El tesorero, indistintamente a qué nivel de la obra se encuentre, no está autorizado a usar el dinero de acuerdo a su propio criterio o como un medio de presión sino que debería respetar estrictamente las normas de la organización, estando convencido de ser un administrador de la propiedad de Dios.
Tiene el deber de presentar trimestralmente al presidente un informe de todos los asuntos financieros.
Deberes y funciones de los Miembros del Comité
Un comité se compone de oficiales de la iglesia, de la Asociación, de la Unión o de la Asociación General y, según sea necesario o así se desee, también de consejeros elegidos de entre los miembros de iglesia.
El número de miembros de un comité estará de acuerdo a las necesidades y al tamaño de la feligresía a la cual sirve. Los miembros de un comité tienen deberes y funciones específicas.
El presidente y su comité, cada uno en su propia área, llevan la responsabilidad en cuanto al progreso de la obra. Es un deber sagrado de cada uno de los Miembros del Comité, apoyar, fortalecer y aconsejar al presidente, según las Sagradas Escrituras y los Testimonios, así como según las líneas orientadoras fijadas por la iglesia. Los miembros del comité que han sido también elegidos como oficiales, deben realizar sus deberes fiel y responsablemente, cumplir las resoluciones y trabajar en armonía con los planes hechos por la organización, informar al presidente de todas sus actividades y buscar su consejo. Deben presentar sus informes, incluso sin esperar a que se les solicite que lo hagan.
Los Miembros del Comité que no han sido llamados a ningún cargo o a ninguna función especial, actúan fundamentalmente como consejeros en las reuniones convocadas por el presidente; todos los Miembros del Comité tienen derecho a voto.
Todos los Miembros del Comité se han comprometido, en ocasión de su elección, ante Dios y la iglesia, a asistir a todas las reuniones que fije el presidente, a las cuales sean oportunamente convocados, oralmente o por escrito. Motivos graves de impedimento como, por ejemplo, enfermedad, circunstancias políticas o catástrofes, son razones válidas para no hacerse presente a una sesión del comité.
Los Miembros del Comité tienen el privilegio de asistir a todas las reuniones espirituales y administrativas en su área de competencia, y en éstas tienen también derecho de palabra y de voto; por ejemplo, miembros del comité de iglesia en su iglesia, etc.
Los Miembros del Comité de la Asociación tienen derecho de asistir y aconsejar en las reuniones de las iglesias; los Miembros del Comité de la Unión en las Asociaciones y los de la División en las Uniones. Los oficiales y Miembros del Comité de la Asociación General pueden, en todo lugar y en todos los niveles de la estructura organizativa, no sólo aconsejar sino también, en emergencias, intervenir y evitar peligros a la obra, cuando así parezca necesario. Su consejo y voz deben ser respetados.
Cuando un oficial de nivel superior de la organización se encuentre de visita, es deber del presidente y del comité invitarlo a participar en sus deliberaciones.