La condición presente y el desafío futuro

El concepto eternidad es difícilmente comprendido por la mente limitada del ser humano. Sin embargo, es importante que pensemos seriamente en lo que se refi ere a nuestra salvación eterna. Por ejemplo, si supieras que vas a vivir para siempre con una persona y pudieras elegir con quién, ¿dejarías la elección a la casualidad o en manos de algún conocido? ¿Te gustaría tener una cita casual con la eternidad? La Biblia declara claramente que todo aquel que quiera tener una cita casual con la eternidad no logrará en absoluto la vida eterna. "Y esta es la vida eterna; que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado." Juan 17:3, "Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán..." Jeremías 31:34.
"Los mortales cortos de vista no comprenden los caminos y la obra de Dios. Sus ojos no se elevan a Él como deberían hacerlo. No tienen una visión elevada de las cosas eternas. Solo miran estas cosas con una visión borrosa. No se deleitan especialmente en la contemplación del amor de Dios, la gloria y el resplandor del cielo, el elevado carácter de los ángeles, el majestuoso e inexpresable amor de Jesús, nuestro Redentor. Por tanto tiempo han conservado las cosas terrenales ante su vista que la visión de las escenas eternas son vagas e indistintas para ellos. Tienen una visión limitada de Dios, del cielo y de la eternidad." Testimonios, tomo 2, p. 258.
Con el fin de ampliar nuestra visión de Dios y de este modo estar seguros que no tendremos una cita casual con la eternidad, estudiemos un poco más profundamente de lo que lo hacemos habitualmente, el carácter de Dios.
¿Quién es Dios?
"Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno..." Jeremías 10:10.
La Biblia está plena del conocimiento de Dios, y esto es natural porque "En el plan de la redención, Cristo es el Alfa y la Omega, el Primero y el Último." Patriarcas y profetas, pág. 382. Nunca en nuestra vida aquí sobre la tierra podremos comprender quién y qué es Dios. Sin embargo, es nuestro privilegio al menos intentarlo.
Tomando Jeremías 10:10 como una descripción de Dios, veamos si podemos ampliar nuestra visión un poquito.
El Dios verdadero
En hebreo esta frase sería el Dios de verdad. Si pensamos en Él en estos términos, inmediatamente viene a nuestra mente el gran contraste entre nuestro verdadero Dios y la multiplicidad de dioses falsos que se ha inventado el hombre. Los griegos eran especialistas en esto. Cuando el apóstol Pablo estuvo en Atenas, trató de mostrar a los atenienses cuán limitados eran en su forma de pensar, Parecía que querían acaparar toda la naturaleza teniendo un dios para cada cosa, desde Poseidón, el dios del mar, hasta Zeus, el dios de los cielos. Y luego, temiendo se hubiesen olvidado de alguno, erigieron un altar al Dios desconocido. Pablo les declaró que había un Dios verdadero que ellos habían olvidado, el creador del cielo y de la tierra. Vieron el árbol pero no el bosque. Al ver muchos fenómenos inexplicables en la naturaleza, los estereotiparon y se imaginaron un dios para cada uno de ellos. Con la naturaleza fraccionada de este modo, no

podían ver al Dios de la naturaleza y en su lugar adoraban a las criaturas.
La tradición era su religión. Y hoy en día no es distinto. Lo que sus padres habían decidido que era la verdad, la aceptaron sin probar o decidir por sí mismos si era así. Muchos aceptaron las experiencias de las generaciones pasadas como propias sin ellos mismos tener una experiencia personal con Dios. Sus servicios religiosos se volvieron un fi n en sí mismos en lugar de un medio con un fi n, y el adorador perdía así de vista a Aquel que ordenó todas las cosas.
Pero cuando tratamos de comprender a nuestro Dios verdadero por nuestra propia cuenta, encontramos que todo el universo se nos abre, desde el diminuto electrón a la inmensidad del espacio. Tanto en la naturaleza como en la Palabra de Dios nos podemos deleitar descubriendo al Ser Supremo que perfectamente controla las fuerzas físicas y espirituales que ha puesto en movimiento. A Él debemos nuestra existencia, y sin embargo Él no nos considera simples juguetes con los cuales jugar, sino que más

bien se deleita en llamarnos sus hijos. A diferencia de los dioses mitológicos creados por lo hombres, trata a su creación con justicia y misericordia.
Es cierto que Dios es revelado en su creación y en su palabra. Sin embargo, aún debemos verlo con los ojos de la fe; en efecto, cuanto más crezca nuestra fe, tanto más capaces seremos de ver a Dios. Es un tema que puede ser estudiado en la eternidad, sin que se llegue jamás al pleno conocimiento. Como escribe Ellen G. White "La inspiración divina hace muchas preguntas que el erudito más profundo no puede contestar. Estas preguntas no fueron hechas para que las contestemos, sino para llamar nuestra atención a los profundos misterios de Dios y para enseñarnos que nuestra sabiduría es limitada, que en lo que nos rodea en nuestra vida cotidiana hay muchas cosas que sobrepasan la comprensión de mentes finitas; que los juicios y propósitos de Dios están lejos de ser alcanzados...
Los escépticos se niegan a creer en Dios porque con sus mentes finitas no
pueden comprender el poder infinito con que Él se revela a los hombres. Pero a Dios hay que reconocerlo más por lo que no revela sobre sí mismo, que por lo que está abierto a nuestra limitada comprensión. Tanto en la revelación divina como en la naturaleza, Dios ha dado misterios al hombre para que los acepte por fe. Podemos estar siempre buscando, inquiriendo, aprendiendo, y sin embargo hay un infi nito más allá." Testimonios, tomo 8, p. 261.
El Dios vivo
Hay algunas personas que creen que una vez que Dios creó la tierra y todo lo demás, era impotente para controlarla. Esto presupone que Dios proveyó a la mate¬ria cualidades de perpetuidad de modo que una vez que se pusiera en acción ni Él ni nadie podría detenerla. Dios mismo dice que no es así, cuando habla con Job sobre su poder creador y de conservación. "¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades, o desatarás tú las ligaduras de Orión?" Job 38:31.
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El pueblo de Dios hoy tiene acceso al conocimiento que se ha estado acumulando durante los últimos 6000 años y puede tener una visión más profunda de la naturaleza del Dios vivo. Todos los descubrimientos de la ciencia moderna prueban su existencia. "Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo." Job 19:25. En los últimos 100 años, jugando a ser dios, creyendo que conocía un sistema de vida mucho mejor que el natural, el hombre ha llevado a la raza humana al borde de la aniquilación. No queda prácticamente ni un trozo de tierra o gota de agua que no sufra por los efectos de la contaminación como resultado de la tecnología humana. Ahora es tiempo de que Dios intervenga antes que el hombre se destruya a sí mismo. Pero Él no vendrá solamente a destruir a los malvados y sus obras; sino que vendrá a dar vida a los justos.
Cuanto más estudiamos las profecías referentes al fi n de los tiempos, e individualmente vemos la parte que desempeñamos en su cumplimien¬to, nuestro amor y devoción a nuestro Dios crece. Mientras nuestras almas se deleitan en Él, encontraremos que es una fuente de luz. De esa manera podremos obtener la perfección de la que nos hablan las Escrituras. De esa manera nuestra mente puede crecer hasta que estemos preparados para recibir el Espíritu Santo en la lluvia tardía. Estas últimas fases de la historia de la tierra, han sido prometidas por nuestro Dios vivo y las cumplirá, pues desea establecer su reino eterno.
El Rey eterno
"Cuyo reino es un reino eterno..." Es un gran gozo saber que podemos alabar, honrar y obedecer a un Rey que no cambia. Al contrario que los reyes de la tierra, nuestro Rey es "el mismo ayer, hoy, y siempre."
Al pensar en el reino eterno y las varias partes que lo componen -Rey, ciudad, gente y territorio -comprendemos que todavía no está completo. Cristo ha sido coronado como nuestro Rey; también ha recibido la ciudad, pero todavía debe recibir a su pueblo y su territorio para que su reino esté completo.
El apóstol Pablo describió a Cristo como "la Potestad santa, el Rey de reyes
y Señor de señores". ¿Has comparado alguna vez al Rey eterno con los reyes terrestres -los que han llevado el título de reyes? Los reyes terrestres tratan de lograr de alguna manera que su memoria perdure en la mente de los hombres. Aquí está la historia de uno de esos esfuerzos por parte de un rey.
"Ptolomeo Philadelphus quien gobernó Egipto durante el tercer siglo a.C. deseaba dejar un monumento que fuese un constante recuerdo de su grandeza. Después de considerarlo por largo tiempo, decidió construir un gran faro en la desembocadura del puerto más importante de Egipto.
Para asegurarse que el trabajo se haría bien, Ptolomeo contrató a Sostratus, el arquitecto más famoso de la época, para que planeara y supervisara la obra. Cuando fue terminado, el faro de Pharos fue considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo.
Ptolomeo ordenó que se inscribiera su nombre en grandes letras sobre la base del faro, y Sostratus obedientemente cumplió con la orden. Pero el nombre del rey fue inscripto solamente en el yeso que cubría la base de gra¬nito, y en pocos años el viento y las olas desgastaron el yeso. Por debajo de éste, a la vista de todos, apareció el nombre de Sostratus, el verdadero constructor de la torre, esculpido durante siglos en la base de granito que desafía todas las inclemencias del tiempo." Ilustraciones Inspiradas, John W. Wade, p. 44. 45.
En sentido físico, Ptolomeo representa todos los reyes de la tierra que se preocupan más de su propia imagen que del bienestar de sus súbditos. Tales reyes son recordados por un tiempo tan largo como perduró el nombre de Ptolomeo en el faro. Por oposición a éste, Sostratus trabajó con calma para construir una estructura perdurable. Cristo hizo

lo mismo cuando estuvo en la tierra; se preocupó tanto del bienestar de su pueblo que dejó de lado su papel de rey y se volvió un siervo. Como resultado de ello, es recordado aún hoy, 2000 años después que dejó la tierra.En sentido espiritual, se puede decir que el faro representa la verdadera iglesia de Dios. Su nombre y carácter son eternos, igual que el granito del faro duró por siglos. El yeso grabado en el granito son como las cosas que el hombre ha tratado de agregar a las enseñanzas originales de Cristo. Estos errores
Nuestro Rey vendrá pronto;

y ¡qué Rey glorioso es! Se interesa solamente por el que llevan el nombre de hombres y son colocados en el fundamento para glorificar a los hombres, serán eliminados y destruídos cuando venga Jesús bienestar de sus súbditos y por ello merece todos nuestros esfuerzos pa¬ra ayudar su causa, toda nuestra alabanza, toda nuestra obediencia, todo nuestro amor, y nuestra vida entera ahora y para siempre.
Como nuestro Rey eterno, pronto vendrá, estemos vigilantes. No tomemos las cosas en nuestras manos y le robemos su gloria. Sino, al contrario, luchemos fielmente, para que conozcamos el poder y la sabiduría de Aquel que sabe todas las cosas, y seremos también miembros de su reino.

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El Juez
Hoy, muchas personas en el mundo, quizá la mayoría, no ven a Dios como a alguien que llevará todo a juicio. Nuestro texto en Jeremías 10:10 dice: "...a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación." ¿Por qué una gran mayoría del mundo no cree en este texto ni en ninguno de los otros que nos advierten sobre los juicios de Dios? Estos textos son muy claros, por ejemplo: "El fi n de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala." Eclesiastés 12:13, 14.
Debido a que el hombre niega la ley moral de Dios y declara que no es aplicable a él, también niega que Dios lo juzgará. Independientemente de lo que creen, Dios hará lo que ha dicho. Dios destruirá todas las obras de las tinieblas, y a las únicas personas que redimirá como sus subditos serán las que se humillen y reconozcan su ley y su juicio.
Dios es perfecto, y todo lo que está asociado con Él también debe ser perfecto -su ley, sus súbditos, su creación.
Pronto terminará su última obra del juicio, y todo lo que sea imperfecto desaparecerá del universo. Nunca más habrá una mancha sobre las obras de la creación de Dios, pues el pecado será destruido y no volverá a surgir nunca más. Hagamos todo de nuestra parte para proclamar el evangelio. Trabajemos individualmente para alcanzar la perfección por medio del Espíritu Santo que obra para purificar al pueblo de Dios. El tiempo es breve. Si nuestras vidas no son purificadas ahora, seremos desechados por Dios junto con todas las demás obras imperfectas.
Pero ¿cómo podemos cambiar? Ciertamente no podemos cambiarnos a no¬sotros mismos. "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor." 2 Corintios 3:18.
Algunas personas están dispuestas a admitir que hay un Creador, otras aún reconocen que hay una fuerza presente, pero menos son los que quieren hacer de

Cristo su Rey, y aún menos los que creen que Él recompensará el mal con el mal. Andemos con temor de Dios y demos la gloria al que hizo los cielos y la tierra, porque el juzgará todas las cosas. En¬tonces no tendremos una cita casual con la eternidad. En lugar de que Dios diga: "No os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad" (Lucas 13:27) dirá: "¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del
mundo” (Mateo 25: 34).
Larry Watts, EE.UU. SW


Paracelso era un médico y químico alemán del siglo XVII. Probablemente fue el profesional de la salud más revolucionario desde la época de Galeno. Paracelso rechazó muchas de las creencias y prácticas establecidas por la medicina de su época.
"El arte de la curación viene de la naturaleza, no del médico... un hombre no puede ser... saludable si no hubiera ya un
Este médico interior era conocido por los científi cos latinos como "vis medicatrix naturae" que literalmente significa "vía
¿Qué dice la Biblia? "Hierro y bronce serán tus cerrojos, y como tus días serán tus fuerzas.” Deuteronomio 33:25.

La Palabra de Dios nos enseña que el cuerpo que creó Dios tiene la habilidad de curarse a sí mismo. Hay una fuerza vital que promueve la salud, reparación y sanidad. Esta fuerza vital o energía funciona como un médico interior. Es el "vis medicatrix naturae". Es como un micro-chip implantado en cada DNA y RNA de las células del cuerpo que funciona como un "programa de auto-sanidad."
Podemos dar pruebas de la existencia de este médico interno. Por ejemplo, si una persona se corta la mano en un accidente, sangra. Inmediatamente, el cuerpo pone en marcha el mecanismo para restaurar el tejido afectado. El cuerpo produce proteínas (trombina) que con la ayuda de la vitamina K coagulan la
sangre. Los glóbulos blancos conocidos como macrófagos y linfocitos se aglomeran en el área afectada para luchar contra la infección, la temperatura de la zona aumenta para eliminar los microbios y acelerar el proceso de curación.
Ellen G. White a menudo escribió sobre la fuerza vital del ser humano. La llamó "fuerza" o "naturaleza". La reconoció como un fenómeno literal que se presenta fisiológicamente en cada ser humano.
"Dios nos ha provisto de una fuerza constitucional que nos será necesaria en los distintos períodos de nuestra vida. Si gastamos esta fuerza imprudentemente por medio de un continuo desgaste, acabaremos perdiendo".
"Sólo la naturaleza posee poderes restauradores. Sólo ella puede rehacer sus energías agotadas y reparar los daños recibidos por falta de atención a sus leyes fi jas".
"Sólo la naturaleza es el restaurador efectivo".
"La naturaleza soporta el abuso cuanto puede, sin ofrecer resistencia, luego se manifiesta haciendo esfuerzos grandiosos para deshacerse de los obstáculos y del maltrato que ha recibido. Entonces aparecen los dolores de cabeza, escalofríos, fiebres, nerviosismo, parálisis, y otros males demasiado numerosos para mencionar."
"Todos los créditos deben ser dados al poder restaurador de la naturaleza."2
Jehova-Rophi
Benjamin Franklin, el anciano gran hombre de estado, inventor, e impresor de Filadelfia de los años 1700, escribió un libro titulado: "El Almanaque del Pobre Ricardo" en el cual dice "Dios cura y el médico cobra".
Dios quiere que todos comprendamos que Él es el Gran Médico. Se dio a conocer a los hijos de Israel con el nombre he-
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breo de "Jehova Rophi" que literalmen¬te significa "Yo soy Jehová tu sanador" Éxodo 15:26.
Toda enfermedad es el resultado di¬recto o indirecto del pecado. Toda sani¬dad es la obra de Dios. Debemos apren¬der a pedir al Gran Médico un bálsamo no sólo para el alma, sino también para la mente y el cuerpo.
Agentes espirituales de sanidad
Hay dos tipos de agentes primarios de curación: el espiritual y el natural. Hay también agentes de curación secunda¬rios, pero los primarios son más efec¬tivos.
Los primeros agentes de curación son accesibles a todos y relativamente fáciles de suministrar. No requieren herramien¬tas sofisticadas, instrumentos, equipo o título médico. No tienen efectos secun-

darios, reacciones posteriores, o indica¬ciones. No son invasivos y pueden ser aplicados por la persona misma.
¿Cómo obran los agentes primarios de curación? Tanto los agentes de curación espirituales como los naturales estimu¬lan al médico interno.
Un proceso aparentemente lento
El profeta Habacuc escribió algo referente a la profecía de los últimos días que puede aplicarse también al uso de los agentes de curación espirituales y naturales. "Aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará" Habacuc 2:3.
El uso de remedios naturales parece demorar más de lo esperado. A veces no hay resultados inmediatos y se presenta un deterioro mayor de la salud. El pro¬greso es muy lento.
Por ejemplo, al gran hidro-terapeuta de Baviera, Sebas¬tián Kneipp, le llevó dos años reponerse. A James White, el esposo de Ellen G. Whi¬te, le llevó más de seis meses reponerse de un derrame cerebral.
"El proce¬so natural de curación y re¬constitución es gradual y les parece len¬to a los impa¬cientes." El Ministerio de Curación, pág. 89.
Perdón en sus alas
El perdón es la clave de la curación y la precede. La enfermedad
desaparece ante el perdón. La Biblia es clara con respecto al papel terapéutico del perdón no sólo para el alma, sino también para la mente y el espíritu.
"El es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias" Salmos 103:3.
"No dirá el morador estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad" Isaías 33:24.
¿Te acuerdas del paralítico? Jesús pri¬mero le perdonó sus pecados y luego lo sanó. Era más importante perdonarlo y salvarlo que sanarlo y restaurarlo.
"Y sucedió que le trajeron un para¬lítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo a al paralítico: Ten ánimo hijo, tus pecados te son perdonados" Mateo 9:2.
Tened a bien notar dos cosas en este versículo. Primeramente es debido "a la fe de ellos" -no a la fe del enfermo- sino a la de sus amigos, que el Señor perdonó y sanó al enfermo de parálisis, que era unparapléjico.
Segundo, el perdón precedió a la curación. De este modo, el perdón y una conciencia limpia son dos agentes primarios de curación.
Es mejor estar enfermo pero ser sal¬vo, que ser sanado y estar perdido. La enfermedad puede tan sólo ser vuestro pasaje o el incentivo de alguien para ir al cielo.

Fe viva

"Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible" Marcos 9: 23. Una fe viva es otro poderoso agente de curación natural. Es un verdadero antídoto para las enfermedades agudas y crónicas

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Mi hermano, doctor en farmacia, me cuenta que cuando estaba en la universidad, uno de los profesores dijo a la clase algo muy importante sobre el efecto de las drogas. "Un tercio de la efectividad de cualquier medicamento, se basa en la fe que tiene el paciente."
Los investigadores llaman este factor fe, el efecto placebo. La gente puede tomar píldoras de azúcar y declarar luego que le han ayudado.
En psicología, llaman al factor fe: la
¿Recuerdas el milagro más grande que hizo Jesús en la tierra? Lázaro, su

amigo, se había enfermado. Marta y María mandaron un mensajero a Jesús: "pronto, tu amigo Lázaro está muy enfermo". Jesús se demoró y Lázaro murió. Era ahora el cuarto día desde que se había colocado a Lázaro en la tumba.
¿Qué dijeron Marta y María cuando Jesús finalmente se hizo presente?
"Y María dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí mi hermano no habría muerto." "María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano" Juan 11:21, 32.
¿Qué respondió Jesús a ambas hermanas que estaban de duelo por la muerte de su hermano? "Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?" Juan 11:40.
Te ruego que subrayes dos palabras en tu Biblia, en Juan 11:40, la primera es "crees" y la segunda "gloria". Si crees tú también verás la gloria de Dios en tu recuperación y curación. ¡Alabado sea
Jesús dijo a María y Marta que la enfermedad de Lázaro y su muerte eran para la gloria de Dios si tan sólo creyeran. De la misma manera, tu enfermedad y la enfermedad de tus seres queridos puede también ser para la gloria de Dios si tan solo crees que será así.
Ahora te hago otra pregunta, ¿Cuál es el milagro más grande: sanar a un enfermo o resucitar a un muerto? Sin duda, resucitar a un muerto es el milagro mayor, que dará más gloria a Dios y demostrará su poder y fortaleza.
Dios permite las enfermedades para demostrar su gloria y poder de restauración. Cuanto más seria es la enfermedad, cuanto más incurable, tanto más grande será la gloria que recibirá Dios cuando se dé la remisión, si buscamos el perdón y creemos. Que toda la gloria sea dada al que está sentado en el trono para interceder por nosotros y restaurarnos. Amén.
Idel Suárez, Jr. EE.UU. SW
1 Marc S. Micozzi (1996), Fundamentals of complementary and Alternative Medicine, p. 61
2 Ellen G. White, (1897) Instruction relating to the Principlesof Healthful Living Principles of Healthful Living, pgs. 224, 225.