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en Cristo. Hombres de Dios promisorios tropezaron con este concepto y no pudieron seguir adelante. El elemento más ingobernable en el hom-bre y que continuamente echa a perder todo es la carne que siempre se está exaltando a sí misma y nunca está satisfecha. [Es realmente difícil para el ser humano comprender que está alimentando en su pecho a un enemigo que no podrá jamás ser destruido por medio de una batalla desde afuera. Con respecto a esto, la palabra de Dios dice: "Y no quisisteis." ¡Esta es una terrible realidad! La mayoría de los profesos cristianos no quieren aprender a esperar pacientemente, independientemente de cuan grave sea su situación. A veces, la carne se niega, y otras veces el espíritu. En este proceso, ambos se ven a menudo involucrados en una batalla agotadora. Por lo tanto, mis queridos hermanos creyentes, estemos dispuestos de todo corazón y el Señor nos dará la victoria. Esto es necesario aunque su consejo y su orden sea que retrocedamos y esperemos pacientemente para entrar en el reino eterno de Dios. Alcanzaremos la meta que nos ha
Estas palabras tienen la aplicación más apropiada ahora, al fi nal de los tiempos. El tiempo del fi n es el peor tiempo de espera y el más peligroso. Esto está claramente presentado en el amoroso consejo de nuestro Salvador en Mateo 26:41: "Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil." Para llegar a conocer la verdadera tranquilidad cristiana, como se requiere de todos nosotros en Isaías 30:15, tenemos que luchar una doble batalla. "Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso, y en reposo seréis salvos; en quietud y en confi anza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis."
Es una lucha entre el espíritu y la carne. Tanto el espíritu como la carne deben querer. Sin su cooperación, no es posible obtener la verdadera paz cristiana. No se puede desarrollar un carácter cristiano genuino sin la cooperación voluntaria de estos dos fi jado el Cielo si estamos continuamente alerta y velamos en oración.
Solamente si Jesús vive en el corazón es posible tener la relación justa entre el espíritu y la carne
En todo el mundo no hay ni siquiera dos personas que tengan exactamente la misma experiencia interior y los mismos sentimientos, y sin embargo, cada uno puede abrir su corazón ante Cristo y encontrar paz mental y una preciosa sa¬tisfacción. El odio, la envidia, las peleas, las guerras y todos los males desaparecerían inmediatamente de la tierra; sin embargo, la Biblia siempre tiene argo,laBi razón: "Y el hombre no quiso." Como no quiere, no puede ser ayudado. Ningún hijo de Dios está libre de este reproche celestial, de no haber querido.
Solamente si Jesús vive en J el corazón es posible tener la relación justa entre el espíritu y la carne. Sólo Cristo, quien venció al mundo y a Satanás, puede mediar entre los dos y cada día mantener el equili¬brio necesario para establecer la paz y tranquilidad interior. Si reposas en el Señor, harás to¬do de buena voluntad. Entonces el mundo no puede hacerte daño, porque todo lo haces en Cristo. Un corazón que ha aprendido a estar en silencio puede soportar el dolor más grande. Lleno de paz, está completamente iluminado por el esplendor celestial. Cuando el cielo fi nalmente quede en silencio, será cuando se haya encontrado al último cristiano. Entonces el Salvador vendrá a llevarlo al hogar donde moran los ángeles de Dios. Si quieres ser atraído hacia el cielo, tu corazón debe irra¬diar amor. Confía firmemente en Dios. El corazón del cristiano se eleva hacia el cielo. Abandona las pasiones, el odio, y las bromas. Sé fi el, resiste, lucha contra el pecado.
Esta es la manera de ser un verdadero hijo de Dios. Pronto toda la lucha causada por el ego se acabará. Permanezcamos quietos en el Señor en el breve tiem¬po que nos queda. Él mira desde el cielo, |
observa nuestra actitud, pensamientos, conversación y acciones. ¿Quién puede resistir su mirada penetrante? ¿Estamos preparados para tener un encuentro cara a cara con Él en silencio? O quizá, como otros que no quisieron permanecer en
silencio, nos encontraremos entre "los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre" que se esconderán
Nos pide que nos fi jemos la meta de entrar en el verdadero descanso con Cristo...
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"en las cuevas y entre las peñas de los montes" y diremos a las rocas y a las montañas: "Caed sobre nosotros, y es-condednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero" Apocalipsis 6:15, 16.
Después de la gran tormenta que se está preparando hoy en todo el mun¬do, habrá silencio en el cielo por media hora (Apocalipsis 8:1). El que no haya encontrado el verdadero descanso sabático, perecerá en el desasosiego del mundo que se manifestará en la k marca de la bestia. La misericordia t. divina quiere evitar que nos perdan mos ese día. Por lo tanto, nos pide 1 que nos fijemos la meta de entrar en el verdadero descanso con Cristo para que el Cielo pueda derramar c la gran bendición final, la lluvia tar-L día. Esperar pacientemente, según r Isaías 30:15, significa centrar nuestra espera en el Señor. Esa es nues-I tra fortaleza. ¡No es fuerza humana, r sino poder de Dios! Esta fortaleza y I poder divinos se revelarán completamente en la lluvia tardía con el fin f de llamar a todas las almas piadosas que están dispersas en diversas igle-. sias y en medio del tumulto, a la paz ¡ de la iglesia de Dios. Esta es la hora j feliz que esperamos. Esto sucederá apenas antes que sean derramadas las siete últimas plagas y comience el silencio profetizado en el cielo. El r cielo se cerrará para siempre a todos los insubordinados y desobedientes. Quiera el Señor que pronto entremos t en el descanso y el reposo independientemente de cuánta turbulencia L haya en el mundo. Quien sea que es-f pere pacientemente la pronta venida 1 del querido Salvador, quien sea que confíe en Él, y permita que el Señor lo guíe, no tiene nada que temer. Si el tiempo de espera parece largo, debe¬mos recordar que nos es concedido por la preciosa gracia de Jesús para que podamos desarrollar un carácter cristiano fi rme y ser encontrados partícipes de su paz cuando Él venga.
Carlos Kozel, Argentina GS |
La Biblia ha cambiado la vida de millones de personas que la han leído; los crimina¬les se han trasformado en hombres respetuosos de la ley, los ebrios han abando¬nado sus malos hábitos y los pecadores se han transformado en santos. No hay ningún otro libro que haya tenido una infl uen¬cia más grande sobre sus lectores que la Biblia.
Habla al hombre y a la mujer moderna del mismo modo hoy en o que lo hizo hace miles de años. Todavía tiene tesoros escondidos para los que de¬cidan escudriñarla. Presenta la situación del mundo de hoy como si fuese sido escrita para nuestra generación. Ofrece soluciones para nuestras dudas más co¬rrientes.
Hace algunos años, dos jóvenes visi¬taron la pequeña isla de Mussau en el Pacífi co Sur. Los habitantes eran famosos por ser muy salvajes y depravados Es¬tos dos hombres dieron a la población el mensaje de la Biblia y en 10 meses todos se convirtieron. Se construyeron iglesias,
Sin el remedio del mensaje de la justicia de Cristo, la Biblia nos llevaría al punto de la desesperación al mostrarnos nuestra condición desesperante
se establecieron escuelas y abandonaron sus malas costumbres. Poco después, un ofi cial del gobierno británico visitó la is¬la y escribió en su informe: "¡No puedo creer que sea posible un cambio tal!" Se dio cuenta que había ocurrido un mi- |
lagro. La Biblia es la palabra de Dios. Tiene en sí poder para cambiar a las
El mundo fue creado por la palabra divina. El Señor habló y fue hecho. Este poder creativo se encuentra en las Sagra¬das Escrituras, y esta es la razón de los milagros que se han dado en las vidas de muchos lectores.
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada
de dos fi los; y penetra hasta partir el al¬ma y el espíritu, las coyunturas y los tué¬tanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" Hebreos 4:12.
La Biblia nos revela la condición de nuestro ser interior, del alma. Separa |
joven rico creía que era una persona muy religiosa, pe¬ro cuando se encontró con Jesús í y escuchó la palabra de Dios, se I fue triste y decepcionado consi¬go mismo. También Pablo creía que , era un buen en nosotros el bien del mal. Discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
hijo de Dios, fiel y ce¬loso de su causa. Pero cuando se miró en el espejo de Dios, se recono¬ció como el mayor de los pecadores. Los discípulos de Jesús creían ser bue¬nos cristianos, pero cuando el Salvador comenzó a lavarles los pies, se dieron
¿Quién puede presentarse ante la Bi¬blia, y declararse perfecto y sin culpa? ¡Cuán errados podemos estar, sin dar¬nos cuenta, si no analizamos de acuerdo a la Biblia!
La Biblia como el agua de vida
No sólo la Biblia nos revela las manchas y arrugas de nuestro carácter, sino que nos provee también un remedio. El agua de vida nos limpia de toda inmundicia de la mente y el corazón. "Para santifi¬carla, habiéndola purificado en el lava¬miento del agua por la palabra" Efesios 5:26. "Y nos lavó de nuestros pecados con su sangre" Apocalipsis 1:5
Sin el remedio del mensaje de la jus¬ticia de Cristo, la Biblia nos llevaría al punto de la desesperación al mostrar¬nos nuestra condición desesperante. Se¬ría como un médico que declara a una |
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persona cuál es su enfermedad, pero no le prescribe la medicina.
La Biblia es un libro de medicina para el alma enferma.
Si la Biblia fuera estudiada como debiera serlo, los hombres serían fuertes en su intelecto
La Biblia nos conforta
La gente está llena de penas y problemas; el pecado ha causado sufrimiento y mi¬seria y esto lleva a las personas a perder el juicio y hasta al suicidio.
La Biblia cambia nuestra perspectiva de las cosas, nuestra actitud ante las pruebas y aflicciones que debemos afrontar. Las vemos como la providencia de Dios para cambiarnos el carácter. Hasta la muerte, para un cristiano, es tan solo un sueño, no una condición permanente. "Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras" 1 Tesalonicen-ses4:18.
La Biblia nos habla del Consolador, el Espíritu Santo. Aún moribundo, el cristiano tiene paz y consuelo. El após¬tol Pablo se regocijaba en las persecuciones, los reproches y las necesidades. El gozo en el Señor no depende de las
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condiciones externas, sino que, por el Espíritu, somos felices en cualquier condi¬ción en la que nos podamos encontrar.
La Biblia como una luz
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi ca¬mino" Salmo 119:105.
La Biblia es el único libro que irradia luz en nuestro
persona
sendero. Sin ella, trastabi¬llamos en las tinieblas, ence¬guecidos por Satanás quien nos lleva a cometer pecado. La historia en las Sagradas Escrituras muestra el co¬mienzo del mundo, las pro¬fecías en la Biblia nos cuen¬tan sobre el fin del mundo y el evangelio nos habla del camino de la salvación, contestando a la pregunta: "¿Qué debo hacer para ser salvo?"
La ley en la Biblia nos dice qué debe-
mos hacer para tener vida eterna y cuál es la verdadera iglesia de Dios entre las muchas iglesias falsas. Verdaderamen¬te, la Biblia es la luz del mundo pues presenta a Jesús como nuestra única esperanza.
La Biblia es un libro de amor
Millones de libros se han ibro escrito sobre el amor, pero l ninguno de ellos se com¬para con la Biblia en este gran tema: Je¬sús sufriendo
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y entregando su vida en el Calvario por la humanidad perdida. El Dios eterno, el Creador de todo el universo, vino al mundo para vivir como un hombre y sufrir y morir como un criminal. Ante tal escena, toda la grandeza del hombre se desvanece. Las personas que han leí¬do esa historia de amor de la Biblia, han sacrificado todo a Dios, su tiempo, sus posesiones y hasta sus propias vidas.
"El corazón de Dios suspira por sus hijos terrenales con un amor más fuerte que la muerte. Al dar a su Hijo nos ha
vertido todo el cielo en un don" Camino a Cristo, pág. 20.
El amor genera amor. Cuando com¬prendemos el infi nito amor de Dios hacia nosotros, nos sentimos inclinados a res¬ponder a su amor dándole nuestros co¬razones en un sacrifi cio de amor y entrar en una relación amorosa con Dios.
Leer la Biblia
Dios nos habla desde las páginas del li¬bro sagrado. Nos revela sus secretos que cambiarán y santificarán nuestra vida. Una hermana en Venezuela, me dijo que había leído la Biblia 56 veces y que cada vez le gustaba más que antes.
"Si la Biblia fuera estudiada como de¬biera serlo, los hombres serían fuertes en su intelecto. Los temas tratados en la Palabra de Dios, la sencillez dignifi cada de sus declaraciones, los nobles temas que presenta a la mente, desarrollan las facultades en el hombre en una forma en que no podrían ser desarrolladas de otra manera. En la Biblia se abre delante de la imaginación un campo ilimitado. El estudiante saldrá de una contemplación de sus grandes temas, de la asociación con sus elevadas imágenes, más puro y elevado en pensamiento y sentimiento que si hubiera pasado el tiempo leyen¬do cualquier obra de origen meramente humano, por no decir nada de aquellas de carácter liviano"carácter liviano” Conducción del Niño, pág. 480.
Hagamos de la Biblia nuestra amiga, transformémonos en estudiantes bíbli¬cos diligentes y veremos los milagros que se darán en nuestra vida. Amén.
Timo Martin, Canada GS |
Cual es la razón de tanto sufrimiento

A consecuencia de los bombardeos .¿Vdurante la última guerra mundial habían quedado miles de personas sin hogar. A menudo deambulaban niños por las calles en ruina en busca de sus padres.
Muchos nunca los encontraron, pues, o habían muerto, o la crueldad de la gue¬rra los había separado. Su hogar, donde podrían encontrarse, ya no existía. Hasta hoy, hay miles que buscan sus raíces...
...No saben quiénes fueron sus padres, no saben dónde están. Como estos niños, muchos desean saber de dónde vienen
¿De dónde venimos, y hacia dónde vamos?
y a dónde van. El verdadero origen y destino del ser humano.
La humanidad entera se encuentra desorientada. Algo ha sucedido, que le ha hecho perder el rumbo certero. En lugar de felicidad, experimenta¬mos frustración; en lugar de bienestar, |
enfermedad. ¿Por qué sufren tantos inocentes? ¿Por qué existe el do¬lor, la enfermedad y la muerte? ¿Creó Dios un mundo malo?
¿Cuál es nues¬tro verdadero ori¬gen y destino?
¿De dónde veni¬mos y hacia dónde vamos? ¡Estas son preguntas que in¬quietan a la ma¬yoría! Pero sólo el Autor de la vida puede dárnosla.
El origen del hombre
Dios es el Señor y existe antes de todo. Por Él fueron creadas todas las cosas; pe¬ro surge la pregunta: ¿A qué se refiere cuando dijo: "Hagamos... ", en Génesis 1:26? Este término indica pluralidad, y en ello descubrimos las tres personas de la deidad.
El Padre Celestial: "Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos" Efesios 4:6.
El Hijo, Jesucristo: "...Nos ha hablado
por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, es sobre todos, y por todos, y en todos" Efesios 4:6.
El Hijo, Jesucristo: "...Nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo" Hebreos 1:2. |
El Espíritu Santo: "Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre envia¬rá en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas" Juan 14:26.
Desde la primera página de la Biblia se hace referencia a las tres personas de la Deidad. Diversas citas de las Escritu¬ras mencionan la presencia y la partici¬pación de Cristo en la creación del mun¬do. Veamos algunos textos para saber quién es realmente nuestro creador:
"En el principio era el Verbo, y el Ver¬bo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él na¬da de lo que ha sido hecho, fue hecho... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad" Juan 1:1-3, 14.
"Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten". "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad" Colosenses 1: 15-1 7;2:9
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postreros días nos ha hablado por el Hi¬jo, a quien constituyó heredero de todo,
"Dios, habiendo hablado muchas ve¬ces y de muchas maneras en otro tiem¬po a los padres por los profetas, en estos
y por quien asimismo hizo el universo;
Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo...
el cual, siendo el resplandor de su glo¬ria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas"...
"Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la jus¬ticia, y aborrecido la maldad, Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tie¬rra, Y los cielos son obra de tus manos" Hebreos 1:1-3,8-10.
El hombre fue creado perfecto, sin las huellas del pecado que vemos ahora "He aquí, solamente esto he hallado: Que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones" Eclesiastés 7:29.
Dios quería que el hombre que él ha¬bía creado, viviese feliz para siempre. Lo colocó en un camino de vida y de justicia, sin pecado, sin muerte.
• Vida eterna. El hombre no estaba con¬
denado a morir.
• Un carácter recto. No había mancha
de pecado en él.
• Un hogar maravilloso. No existía el
dolor y el sufrimiento.
• El dominio sobre todo. Adán era la
corona de la creación.
Recibió cuatro dones de su mano:
La naturaleza entera estaba bajo su mando. La única condición era reconocer a Dios como su Señor. Para su propio bien debía aprender a obedecer. ¿Puede haber felicidad en un hogar u orden en una nación, si no se respetan a sus padres o gobernantes? La Ley de Dios fue colocada en el corazón del hombre desde |
huerto podrás comer; mas del árbol de
el principio. Era la base misma del gobierno de Dios. "Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: De todo árbol del
la ciencia del bien y del mal no comerás;
porque el día que de él comieres, cierta¬mente morirás" Génesis 2:16-17.
El hombre decidió obedecer a otro Se¬ñor, a Satanás, el Príncipe de las tinieblas. Él fue quien sedujo a nuestros primeros padres y sembró en ellos la semilla del mal (Génesis 3:1-5). Pero ¿de dónde salió ese ser?
¿Creó Dios al diablo?
No. Fue un ángel perfecto hasta que se rebeló contra el Creador.
Desde que nacemos, traemos una na¬turaleza pecaminosa.
"He aquí, en maldad he sido forma¬do, y en pecado me concibió mi madre" Salmos 51:5.
No existe justo alguno.
"Como está escrito: No hay justo, ni aún uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno." "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios" Romanos 3:10-12,23.
El profeta Isaías presenta nuestra radiografía al decir: "Desde la planta del
pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni
suavizadas con aceite" Isaías 1:6.
Todos merecemos la muerte eterna.
"Porque la paga del pecado es muerte..." Romanos 6:23.
Quizá ahora podamos comprender por qué existe el sufrimiento. Dios no
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 creó al hombre para que sufra, pero le dio libre albedrío. La errada elección de desobedecer a Dios lo llevó al valle de lágrimas que transitamos hoy. ¡Cuánto dolor! ¡Cuántos que sufren! Es por causa del pecado que está en el mundo. Pero... ¿cómo puede retornar el hombre hacia el camino de vida? Volver por donde cayó es imposible, ya que somos culpa¬bles de muerte y esclavos del pecado. Entonces...
¿Hay un Camino de Escape?
Dios no desea que suframos, sino que anhela salvarnos.
"Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva" Ezequiel 33:11.
Dios quiere hacerte feliz, perdonar¬te, aceptarte como hijo suyo, y darte la salvación. La única pregunta es: ¿Dejas que lo haga?
Existe solamente una puerta para escapar del camino de la perdición. "Volvió, pues, Jesús a decirles... Yo soy
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la puerta; el que por mí entrare, será salvo..." Juan 10:9. Hay una puerta que conduce hacia la Salvación. Es Cristo nuestro Salvador, y existe un monte, donde se forjó nuestra redención, es el Calvario. Por eso hoy nos llama con tier¬no amor, diciendo: "Venid a mí, todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar... y hallaréis descanso para vuestras almas" Mateo 11:28, 29. Pero, ¿cuál es el puente capaz de salvar el abismo existente entre el camino de la muerte y el camino de la vida?
Hay quienes creen que el practicar simplemente una religión los salva. De¬sean fabricarse puentes que no alcanzan para cruzar ese abismo que el pecado abrió entre nosotros y Dios. Hay otros que creen que pueden salvarse por prac¬ticar o creer en cierta fi losofía, pero este falso puente tampoco alcanza para cru¬zar el abismo del pecado y reconciliarnos con el creador, o sea, no es un medio de salvación. La mayoría cree que el puen¬te a la vida eterna, son las buenas obras. Al estudiar las Sagradas Escrituras, nos enteramos de que las obras humanas, no pueden salvar al pecador. Tampoco la justicia propia: la perfección u obedien¬cia que podamos lograr. Si ninguna de estas cosas son puentes capaces de cru¬zar el abismo existente entre el hombre y Dios, ¿cuál es entonces el puente de salvación? "Este Jesús es la piedra... y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado
Pero, ¿cuál es el puente capaz de salvar el abismo existente entre el camino de la muerte y el camino de la vida?
a los hombres, en que podamos ser salvos" Hechos 4:11-12. Jesús también dijo: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" Juan 14:6, (Proverbios 12:28).
Un edificio horizontal estaba en lla¬mas. Desde una ventana, en lo alto, cla¬maban por auxilio tres personas. Llega¬ron los bomberos, colocaron la escalera, pero esta no alcanzaba, faltaban casi dos metros. El bombero que estaba en la pun¬ta de la escalera, en una acción heroica, subió hasta el último escalón e hizo un puente con su propio cuerpo, ordenan¬do que pasasen por encima de él. Pasó el |
, el segundo, logro pasar el terce¬ro, pero ya no soportó más y el bombero cayó a
En el sepelio, estaban esas tres perso¬nas. Lloraban mucho y aunque no lo co¬nocían, lo amaban porque había dado su vida por ellos, eran lágrimas de amor...
Así Jesús tendió con su propio cuer¬po un puente entre la muerte y la vida. ¡Una prueba de inmenso amor! Gracias a Jesús somos reconciliados con Dios, salvos en él.
Promesas Alentadoras
El que tiene al Hijo, tiene la vida.
"Este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios" 1 Juan 5:11-13.
¡Tú puedes aferrarte a esta promesa de vida eterna! ¡Vivir con esperanza y con certeza, es vivir feliz!
El no rechaza a nadie. "... y al que a mí viene no le echo fuera" Juan 6:37.
Dios desea justificarnos gratuita¬mente, o sea, declararnos perdonados y reconciliados por su gracia, median¬te Cristo.
"Siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús" Romanos 3:24.
Promete ni siquiera recordar nuestros pecados.
"Yo, yo soy el que borro tus rebeliones |
por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados" Isaías 43:25.
¿QUÉ PUEDO HACER...
..para ser llamado hijo de Dios y re¬cibir la Salvación?
"Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio po¬testad de ser hechos hijos de Dios" Juan 1:12. Debemos aceptarle como Salvador y Señor de nuestra vida. Entonces po¬dremos gozarnos de su amor y tener la seguridad que somos sus hijos (Roma¬nos 8:16).
Una joven se había ido de su hogar. Se dedicó a una vida licenciosa, llegó a ser bailarina. En medio de sus mejores días, sufrió un accidente que la llevó al hospital en un estado muy grave.
Desde allí escribió a su madre: "Ma¬dre, sé que moriré, y quizás, muy pronto, pero, ¿tienes algo que decirme?"
Cuando recibió la carta, fue al correo y envió un telegrama, cuyo texto era el siguiente: "Efesios 1:7. En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados, según las riquezas de su gracia. Tu madre que te ama."
Un telegrafista estaba por quitarse la vida ese día, pero decidió ir a trabajar una vez más. Cuando recibió este te¬legrama, leyó una y otra vez su texto. Luego se arrodilló allí en su oficina, y entregó su corazón al Señor. La joven a su vez recibió aquel telegrama y la pro¬mesa del perdón de Dios le dio tanta paz, que se aferró a esto, y esta gloriosa esperanza, hizo que sanase. Dos vidas fueron salvas. También Dios está ansio¬so por salvarnos, pero debemos hacer la debida elección.
Querido amigo y amiga, ¿en qué ca¬mino te encuentras? Sólo existen dos: el de la vida y el de la muerte; el de la sal¬vación y el de la perdición; el camino de Jesucristo o el camino del pecado. Al aceptar a Jesús nos identifi camos con Él y con su Ley, pues Él es nuestro Señor. Le obedeceremos por amor, por lo que Él hi¬zo por nosotros, y trataremos de vivir día a día con Él. El propósito de su muerte fue librarnos de este valle de sufrimiento y de dolor y darnos la herencia de la vida eterna. Esta es la buena nueva, la mejor noticia, el más hermoso MENSAJE DE AMISTAD, ¿no te parece?
Gerhard Hunger, Argentina GS |
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