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Noviembre 2006
INFORME MISIONERO DEL BUEN
SAMARITANO
(2)
La tierra tronó y tembló
El huracán Stan dejó sus huellas también en Salinas, un pueblo en el norte del altiplano guatemalteco, donde siete casas fueron sepultadas por un desmoronamiento de tierra. Uno de los habitantes de este pequeño pueblo se despertó a las 5 de la mañana, y al sentir que la tierra tronaba escapó de su casa. Cuando se dio cuenta que un enorme desmoronamiento estaba por arrasar con el pueblo, hizo lo posible para alertar a los habitantes para que escaparan de la inminente catástrofe.
Con 2000 dólares, la Obra del Buen Samaritano ha creado un fondo para comprar un terreno para las personas que han perdido su casa en el pueblo de Salinas. También los que viven en zonas peligrosas deben ser evacuados antes que comience la estación de las lluvias, (en mayo de 2006) ya que la montaña amenaza con volver a desmoronarse. Para que cada hermano afectado por el desastre en Salinas reciba una parcela edificable se necesitan aproximadamente 3000 dólares.
En medio a tantas necesidades, estos hermanos en la fe agradecen al Señor que los preservó de manera milagrosa. Otro creyente de este pueblo contó que la noche del desastre, Dios le aseguró, en sueño, que no le sucedería nada malo.
En la localidad de Tecún Umán, cerca de la frontera con Méjico, la sala de culto fue completamente cubierta por las aguas, que la han dejado inutilizable. El agua alcanzó un nivel de casi un metro y medio y dejó un sedimento de fango de 50 cm. Los miembros de la iglesia, que a su vez han sufrido grandes pérdidas materiales, esperan contribuciones para poder restaurar la sala de culto, para lo que se necesitan aproximadamente 2000 dólares.
En muchos lugares, la masa de agua dejó un desierto de arena y piedras. La cosecha fue destruida y la humedad arruinó las provisiones de maíz y frijoles. Por medio de la distribución de víveres, el Buen Samaritano pudo suplir las necesidades durante el período que se extiende hasta la próxima cosecha.
Por la carretera que va de la ciudad de Guatemala a Méjico, el equipo del Buen Samaritano encontró una familia numerosa, muy pobre, que había perdido todo debido al huracán. Dicha familia es ayudada esporádicamente con artículos de primera necesidad y medicamentos.
Además de los lugares mencionados, se visitaron otras localidades donde también se efectuaron obras de asistencia social.
La obra de asistencia no se limita solamente a los afectados por las catástrofes
En todos los países de América Central, el Buen Samaritano presta asistencia no sólo a los que han sido afectados por los desastres naturales, sino también a personas extremadamente pobres y se ocupa de modo particular de los enfermos, ancianos e imposibilitados. Para tales casos recibimos constantemente solicitud de ayuda.
Uno de estos casos es el de Enrique, un niño de Sonsonate, en el Salvador, quien es huérfano y paralítico desde la edad de siete años, a causa de un accidente callejero. Su abuela, quien también tiene necesidad de asistencia, lo tiene a su cargo. Ante esta necesidad, la Obra del Buen Samaritano ha provisto una silla de ruedas dándole la posibilidad para que el niño asista a la escuela. Lo que en Europa es normal para las personas que tienen problemas de esa índole, no lo es en absoluto en países como El Salvador.
En Sansonate, se planea la construcción de una escuela para niños pobres. Un hermano donó el terreno, pero se necesitan fondos para iniciar la obra. El Buen Samaritano dejó 1000 dólares para la iniciación de este proyecto y otros 2000 se pueden obtener por medio de ofrendas a nivel local, pero faltarían aún 15.000 dólares para alcanzar la suma total.
En los casos de las personas lisiadas, el Buen Samaritano se encarga de comprar sillas de ruedas. Es más, con el fin de facilitar la movilidad de los lisiados, el equipo local ha ayudado a pavimentar la calle de tierra. Esto contribuye también enormemente a la higiene y atención de los pacientes.
También en Totonicapán, una ciudad maya-quiché guatemalteca que se encuentra a 2500 metros de altura, subvencionamos una escuela elemental para niños pobres. Durante nuestra visita tuvimos una reunión con los maestros y algunos padres, y fue justamente en esas circunstancias que llegaron tres mujeres a pedir que aceptaran a sus hijos en la escuela. Una de ellas, madre de tres niños, que no sabe ni leer ni escribir, nos contó que la mayor de sus hijas, de 11 años, aún no había podido asistir a la escuela y era totalmente analfabeta. Tales casos se pueden resolver con la adopción escolástica a distancia. Además de los proyectos mencionados, hemos planeado otros proyectos humanitarios y de desarrollo en las localidades de Las Minas y Tierra Caliente.
Nicaragua, el segundo país más pobre en América Latina
Los habitantes de Laurel Galán, en el norte de Managua- capital de Nicaragua- han sufrido a causa de las inundaciones y consiguientes períodos de sequía. Ahora, sin embargo, en medio de tantas dificultades por las que pasa el país, se sienten aliviados gracias al uso de cinco pozos en la comunidad, que han sido rehabilitados por medio de la intervención del Buen Samaritano. De esta manera se ha asegurado la provisión de agua a todo el pueblo, cuyos habitantes debían antes abastecerse de un río que corre a la considerable distancia de seis kilómetros.
En Posoltega, una ciudad que hace siete años fue destruida por una gigante aluvión de fango provocado por el huracán Mitsch, la Obra del Buen Samaritano adquirió un terreno por el valor de 1500 dólares, que fue fraccionado y adjudicado a 24 familias pobres. Anteriormente estas pobres criaturas no tenían una vivienda fija. Colocaban sus carpas de plástico en varias localidades, o en terrenos ajenos, de los cuales eran expulsados por los propietarios. Tres de estas familias pertenecen a nuestra comunidad, tres personas fueron recientemente bautizadas, y siete se están preparando para el bautismo. En dicho terreno, algunas familias han cultivado bananas y papayas y se preparan ahora para la cosecha. A la población se le llamó “El Buen Samaritano”.
Se están elaborando proyectos similares para familias sin vivienda en los pueblos de Piedra Luna y Bijao, en la provincia de Matagalpa, en el norte de Nicaragua.
Los colaboradores del Buen Samaritano que viven en el pueblo de Bijao, tienen un pequeño negocio de productos naturales. Allí se dan además consejos sobre medicina natural.
“En Nicaragua tenemos el ferviente deseo de ayudar a las personas a lograr la autonomía financiera”, nos dicen los hermanos Víctor Talavera, pastor honorario, y José Abel, director de la Obra del Buen Samaritano en ese país.
Para promocionar la venta de la cosecha de los campesinos, se piensa adquirir un edificio más adecuado para usar como mercado que el que se tiene actualmente. En estas zonas rurales es necesaria también la construcción de molinos para moler el maíz. La concretización de tales proyectos requiere una suma total de 10.000 dólares.
En Méjico renace la esperanza
El río arrasó con todo: casas, muebles, puentes y arrebató la preciosa vida de muchas personas. Los sobrevivientes apenas se habían recuperado del susto cuando muchos de ellos se enteraron que no recibirían ayuda alguna por parte del estado debido a que no tenían manera de comprobar que vivían en las zonas inundadas, junto al río, o que eran propietarios ya que no tenían documentos con el título de propiedad de la casa que habían perdido. Esta pobre gente depende de la ayuda de benefactores.
Las aguas del río Coatán, que corre en la parte sur de la región de Chiapas, se han desbordado extendiéndose por cientos de metros y dejando un desierto de piedras pueden poner mano a la obra porque está prohibido construir.
Los primeros medios donados por los hermanos europeos, que ascendieron a la suma de 2000 dólares, y las ofrendas de los creyentes mejicanos, han permitido donar 14 toneladas de víveres.
En la ciudad de Tapachula, el Buen Samaritano contribuyó con 5000 dólares para la compra de un terreno donde los amigos y hermanos en la fe puedan construir sus viviendas.
Un pastor y su esposa, que habían perdido todo, se han dedicado a asistir a las personas afectadas por la catástrofe y ahora dirigen un comedor público en el que diariamente se da de comer a 500 personas. La esperanza renace cuando hay ayuda recíproca y se sirve al Señor manifestando amor los unos por los otros.
Es difícil encontrar las palabras apropiadas para describir el sufrimiento, la pobreza y la miseria de los necesitados en Méjico y América Central. Igualmente difícil es encontrar palabras para expresar la esperanza, gratitud y alegría de estas personas por tu apoyo.
En nombre de los que han sido afectados por los desastres naturales en estos países, te agradecemos por tu corazón abierto y generoso y por tus manos prontas a ayudar.
–Santina Mascerà –GustavoCastellano
Departamento del Buen Samaritano
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7 Day Adv. Church
Si se envía el dinero por cheque, por favor remitir la cantidad a “IMS 7 Day Adv. Church”.
Para reconocer estas ofrendas, os rogamos el favor de indicar el propósito “Departamento del Buen Samaritano” al enviar transferencias de dinero o cheques. Además, por favor colocad esta carta en el tablón de anuncios en todas nuestras iglesias y sedes, y leedla durante los minutos misioneros al principio o al final del servicio de Escuela Sabática.
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