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Mayo 2006
Campaña
Misionera
en Perú
“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
y calzados los pies con el apresto del evangelio
de la paz.”
Efesios 6:14, 15.
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Se realizaron conferencias públicas en la gran ciudad de Trujillo. Se alquiló una plaza de toros con capacidad para cuatro mil personas, con el fin de llevar a acabo cinco reuniones nocturnas. A pesar de que el local no tenía techo para protegernos del frío, la gente se interesó y asistió a las reuniones. Para atraer a los visitantes a este acontecimiento
espiritual especial, el Departamento de Publicaciones
de la Unión Peruana imprimió 220.000 invitaciones,
además de una serie de grandes afiches. Todos los creyentes en el área de Trujillo fueron motivados a distribuir las invitaciones a color. En muchas secciones de la ciudad, se colocaron los afiches sobre postes, autos y las ventanas y paredes de las casas. Quizá esta campaña misionera haya sido la más grande que se haya realizado en la historia de nuestra iglesia
en Perú.
Gente de distintas regiones
de Perú y de lugares
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como Argentina, Ecuador, Panamá, Costa Rica, los EE.UU. y España asistió a las conferencias de salud y de carácter espiritual. El apoyo de los creyentes y dirigentes fue extraordinario y alentador.
La noche de la primera conferencia había gran entusiasmo y expectativa. Muchos nos preguntábamos cuántas personas asistirían y cómo saldría todo. Este proyecto misionero se estuvo planeando durante casi un año. Finalmente llegó el día en que se abrieron las puertas
para dejar entrar a la gente, que lentamente se fue ubicando en su lugar en el anfiteatro y comenzó la conferencia..
De pronto, por el altavoz,
se oyó el anuncio de que todos debían evacuar el recinto inmediatamente. Esto nos soprendió enormemente.
¿Por qué debían salir las personas? Al parecer, la iglesia no había obtenido autorización de las autoridades
locales de la ciudad de Trujillo para llevar a cabo esas reuniones. Nos partió el alma ver irse a la gente del recinto, pero muchos se quedaron esperando en la entrada para ver que pasaría.
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Después de casi una hora de negociaciones, se nos dio permiso para reiniciar la reunión. ¡Fue maravilloso oir esa buena noticia! El Señor tocó los corazones de los oficiales
de la ciudad quienes reconsideraron el asunto.
La tercera noche, hubo un corte de corriente total que nos dejó en plena oscuridad.
¿Cómo podíamos proseguir
con las actividades programadas? Unas dos mil personas habían venido a oir música sagrada y una charla de salud por el hermano Dr. Guillermo Gamallo de España y a ver una presentación
en PowerPoint titulada “Jesús Quiere Cambiar tu Vida.” Después de unos quince minutos, alguien en medio de la multitud elevó una oración solicitando la ayuda del Señor. El auditorio esperó pacientemente, con gran expectativa. Durante esa ferviente oración se hizo otra vez la luz. ¡Fue un milagro
del Señor! Los mensajes de salud y redención debían ser predicados. Recordad el texto bíblico: “Pedid y se os dará.” Nada es demasiado difícil para Dios—El es la luz del mundo.
Por este medio quiero agradecer a todas las personas
que contribuyeron a
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hacer de las conferencias públicas un éxito– a la Unión Peruana, a los impresores y distribuidores de las invitaciones,
a los traductores, al equipo de limpieza, a los músicos, a los técnicos de sonido, y sobre todo a Jesucristo.
Fue Dios quien nos ayudó desde el principio hasta el fin de esta gigantesca
campaña. ¡Alabados sea su nombre!
El pueblo peruano está muy abierto al evangelio. Muchos tienen una necesidad
interior de seguir a Jesús y ser salvos para su reino. Se dieron varias oportunidades a los visitantes para expresar
su convicción haciéndose llamados públicos para que dedicaran su vida a Jesús. Se les pidió que pasaran al frente. Cientos respondieron a la voz del Espíritu Santo. Es muy alentador ver gente que todavía busca de Dios. De la pluma inspirada leemos:
“Es la obra del Espíritu Santo convencer a las almas de su necesidad de Cristo. Muchos están convencidos de pecado y sienten su necesidad de un Salvador que perdona el pecado; pero están meramente
insatisfechos con sus objetivos y blancos, y si no hay una aplicación resuelta de la verdad a sus corazones,
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si no se hablan las palabras en el momento debido, invitándolos
a la decisión ante el peso de la evidencia ya presentada,
los convictos siguen adelante sin identificarse con Cristo, se desvanece la áurea oportunidad, y no se han entregado, y se apartan más y más de la verdad, se apartan
de Jesús y nunca hacen su decisión por la causa del Señor.
“El ministro no ha de presentar
ahora la Palabra de Dios de una manera tal que meramente convenza de pecado en una forma general,
sino que ha de elevar a Cristo ante sus oyentes. Lo que Cristo pide de ellos ha de hacerse claro. La gente ha de ser instada a decidirse precisamente
ahora, a colocarse del lado del Señor (Carta 29, 1890).” (Evangelismo, pp. 210, 211).
Bautismos:
Frutos para el Señor
El domingo 30 de octubre,
se celebró un bautismo en un río cerca de Trujillo. Cuarenta y cuatro queridas almas hicieron un pacto con Dios. Nueve ministros, de pie en las aguas que fluían lentamente, sumergían a los candidatos al cielo. ¡Que inspiración para todos los que fueron testigos de este evento! En realidad todo el cielo se regocijó junto con la iglesia en la tierra. En parte, en Perú, se cumplió el mandato
de Cristo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.” (Mateo 28:19). Quiera Dios darle su poder a los creyentes para avanzar por fe y conducir a muchas mas almas a los pies de JESUS. ¡Que Dios bendiga
la obra en Perú!
–Henry Dering, EE.UU. |
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