Marzo 2004

Congo

NOMBRE OFICIAL: República Democrática del Congo (conocido anteriormente como Zaire) CAPITAL: Kinshasa SISTEMA DE GOBIERNO: Gobierno Transitorio AREA: 2,344,889 Km2 POBLACION ESTIMADA: 51,263,800

PERSONAS: Más del 99% de la población son africanos y se cuenta con unas 200 tribus de origen, mayormente, Bantu. Las cuatro tribus principales son Mongo, Kongo, Luba y Mangb etu-Azande. LOCALIZACION & GEOGRAFIA: La República Democrática del Congo (Zaire). Se encuentra localizada en Africa Surcentral. Se encuentra rodeada por la República del Congo y el Oceano Atlántico por el oeste, Angola al suroeste, Zambia en el sureste con Tanzania, Burundi, Rwanda y Uganda por el este, Sudan en el noreste y la República Central Africana por el norte y noroeste.

 

EL "BUEN SAMARITANO" EN EL CONGO (ZAIRE)

Apenas se llega al aeropuerto uno siente que está en el corazón de África. Cinco años de guerra han dejado heridas visibles por todas partes. En medio de ese caos y agresividad vislumbramos los rostros sonrientes y serenos de nuestros hermanos en la fe que nos esperan. Un cristiano puede conservar la calma aun en medio de la más gran conmoción simplemente porque no es ciudadano de esta tierra y tiene una esperanza viva.

La semana que pasamos en Kinshasa, la capital del Congo, que cuenta con 10 millones de habitantes, fue muy activa y hasta agitada ya que no es fácil conseguir medios de transporte, la condición de las calles es deplorable y las distancias son muy grandes. Nos vimos confrontados con muchas situaciones que requieren la presencia activa no de un buen samaritano, sino de un ejército de ellos. Las iglesias son muy numerosas y los miembros extremadamente pobres. Algunos


duermen en el suelo de la iglesia porque no tienen un techo propio ni ninguna pertenencia. En algunas partes de la ciudad ni siquiera hay iglesia, pero docenas de mujeres se reúnen bajo un árbol frondoso a alabar a Dios hasta que la lluvia las dispersa. Nos piden que al menos les proporcionemos unas lonas para usar como techo. La mayoría de la gente no tiene un sueldo y los que trabajan y son pagos no reciben más de U$10 ó U$20 por mes. Uno puede pensar que eso es suficiente para vivir en un país del tercer mundo, pero una sola comida para una familia de 8 a 10 miembros cuesta U$ 5 al día y la mayoría de la gente no puede darse el lujo de comer todos los días. La pobreza del país es casi un insulto a la belleza del paisaje y a la riqueza del suelo que cuenta con minas de metales preciosos y diamantes. Por todas partes hay refugiados de guerra que han perdido todo, incluso algunos de sus seres queridos. Los sobrevivientes viajaron a pie durante meses, cubriendo una distancia de 1300 kilómetros, llevando a sus hijos a cuestas, durmiendo en los bosques alrededor de una fogata y con el estómago vacío. Ahora hace tres años que duermen en el suelo, sin colchón o frazada, en una especie

de galpón que les ha proporcionado el gobierno. Nos presentaron el caso de ocho familias de nuestra denominación que viven en esas condiciones, algunas con muchos niños y hasta un pastor anciano con su esposa. Lo primero que hacemos es comprarles colchones pero sólo tenemos para tres familias. El resto ha quedado a la espera que no nos olvidemos de ellos a nuestro regreso a Europa.

Compramos herramientas de jardinería y semillas para que cultiven un terreno que tiene la iglesia y lo que les ha dado el gobierno a los lados de la carretera. A menudo se ven jóvenes y ancianos, mujeres con sus hijos a cuestas y hasta niños sacando la basura para poder cultivar la tierra para plantar.

La directora del Buen Samaritano quiere mostrarnos algo. Viajamos por calles llenas de zanjas y charcos, incluso nos atascamos en un barrial, pero finalmente llegamos a un barrio muy pobre donde visitamos a una hermana que durante nueve meses está sentada y duerme en un colchón en el suelo. Una de sus piernas parece en estado de descomposición. Una vecina que es enfermera le presta alguna asistencia pero nadie la pueda sanar. No tiene dinero para


ir al médico ya que su marido que es maestro gana sólo U$10 al mes. Le damos U$200 y al día siguiente la operan.

Nuestra gira no ha terminado aún. Nos conducen a un lugar junto al río. Parece muy pintoresco pero la realidad de muchas de las personas que viven a orillas del río Congo no es para nada envidiable. Uno de nuestros pastores vive allí con su numerosa familia en una construcción de madera. Cada tanto su vivienda temporaria es destruida por las inclemencias del tiempo y debe improvisar otra. Los mosquitos abundan en esa zona y la amenaza de la malaria está siempre presente. Necesita comprar ladrillos para construir algo más permanente, pero considerando la situación, esto es una utopía. Nos llevan a la casa de otro ministro del evangelio. Este hermano tiene nueve hijos, dos de ellos están totalmente desnudos. Además de eso noto, ni bien entro en una habitación de 3 x 3 con piso de tierra y sin muebles, que prácticamente no tiene techo. „Estamos en la temporada de lluvia, ¿qué hacen cuando llueve torrencialmente por la noche?" le pregunto ingenuamente. Con una sonrisa paciente me contesta: „Pasamos la noche de pie contra

la pared." Llovió casi todos los días durante nuestra estadía en Kinshasa... Nuestros obreros no cuentan con un salario ya que cuanto más miembros tiene la iglesia tanto más gente hay que necesita asistencia. Hay cientos de gente sin techos y sin hogares, millones de niños y adultos que mueren de hambre y epidemias y aun si nosotros somos pocos y tenemos pocos medios, tan poco como ese puñado de harina y esa jarra de aceite que tenía la viuda de Sarepta, si estamos dispuestos a compartirlo con los que son más necesitados que nosotros, el Señor puede hacer milagros no sólo con la gente del Congo, sino en todo el mundo. Pero no olvidemos que el mejor don que podemos dar a esa gente es preparar la venida de Jesús porque sólo entonces se acabarán la miseria, las enfermedades y la muerte. ¡Maranata! dicen nuestros hermanos congoleses a cada momen­to. Hagamos todo lo que está de nuestra parte para que su deseo y el nuestro se cumpla . „Dice el que testifica estas cosas: Sí, vengo pronto. Ven, Senor Jesús." (Apoc. 22: 20). Amén.

-T. Corti
Miembro del Departamento
del Buen Samaritano
de la Asociación General


"Entre los habitantes de la tierra, hay, dispersos en todo país quienes no han doblado la rodilla ante Baal. Como las estrellas del cielo, que sólo se ven de noche, estos fi eles brillarán cuando las tinieblas cubran la tierra y densa oscuridad los pueblos. En la pagana África, en las tierras católicas de Europa y de Sudamérica, en la China, en la India, en las islas del mar y en todos los rincones oscuros de la tierra, Dios tiene en reserva un fi rmamento de escogidos que brillarán en medio de las tinieblas para demostrar claramente a un mundo apóstata al poder transformador que tiene la obediencia a su ley." -Profetas y Reyes, págs. 140, 141.