Agosto 2006

AYUDA DEL BUEN SAMARITANO A LAS VICTIMAS DEL SUNAMI EN SRI LANKA


“... es feliz el que se compadece del necesitado.”
Proverbios 14:21.

 

 

"De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. (Mat. 25: 40, úp)
Cristo le dice a su pueblo redimido: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (vers. 34 - 36).
Cuando los corazones simpatizan con los corazones afligidos por el desánimo y las contrariedades; cuando la mano ayuda al necesitado; cuando se viste al desnudo y cuando se da la bienvenida al forastero se lo invita al hogar y se le da un lugar en el corazón, los ángeles están muy cerca, y en el cielo se canta con gozo.


“Cada acto, cada obra de justicia, misericordia y benevolencia, hacen resonar dulce música en el cielo. El Padre desde su trono los contempla y los considera como su tesoro más preciado. “Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe” (Mal. 3: 17)


(Review and Herald, 13-7-1886)
Sri Lanka fue uno de los países más afectado por el Sunami. 30.000 personas murieron y más de 100 perdieron todas sus pertenencias.
La isla cubre una superficie de 65.610 km2 donde viven 20.000.000 habitantes. 69,3% de la población es budista. No hay mucha tolerancia con los cristianos y el gobierno trata de evitar el contacto con el occidente por temor al proselitismo.
Los hermanos Gabrielle y Jurena Artale se ofrecieron voluntariamente

a viajar a Sri Lanka del 31 de mayo al 15 de julio de 2005 y financiaron su propio viaje para llevar las ofrendas del Buen Samaritano a las víctimas del Sunami.
El hermano Sunil, dirigente del campo, los esperaba en Colombo, la capital del país y juntos viajaron a Panadura, en la parte sur del país donde un musulmano rico y de gran influencia los ayudó a llegar a la zona que había sido más afectada por el desastre.
Aunque habían ya pasado cinco meses desde que la zona fue azotada por el Sunami, la vista era desoladora. Todas las viviendas estaban destruidas y la gente vivía en refugios improvisados con ramas de árboles y camisas.
Después que el equipo del Buen Samaritano inspeccionó bien el área, el señor musulmano les preguntó de cuánto dinero disponían para reparar casas y comprar provisiones. Nuestros colaboradores le explicaron que el departamento del Buen Samaritano tenía otros planes. Deseaban comprar herramientas para que las personas pudieran reasumir sus actividades laborales y reconstruir sus casas ellos mismos. El hombre quedó muy bien impresionado con el proyecto y dijo que muchas organizaciones habían construido


casas y dejado provisiones pero que la gente seguía viviendo en la pobreza y la miseria.
Así fue que nuestro equipo visitó a las diversas familais y oyó cuáles eran sus necesidades. Todos solicitaron colchones y se quedaron muy contentos de saber que también se les proporcionarían herranmientas de trabajo ya que habían perdido todo lo que les servía para ganarse la vida, tales como máquinas de coser, carros para transportat las frutas y verduras para vender en el mercado, refrigeradores para sus negocios, herramientas de carpintería, etc. Nuestros hermanos alquilaron un camión para transportar las cosas que compraron, además de algunos colchones y sillas.
Así fue que desarrollaron un sistema especial por medio del cual las personas recibieron herramientas de trabajo por las que pagarán por cuotas y ese dinero será usado para comprar otras herramientas para otras personas que no recibieron ayuda.

Los hermanos de Sri Lanka y las autoridades locales aprobaron gratamente este proyecto. Nuestros hermanos desean continuar trabajando en esa zona, así es que visitan regularmente a las familias para cobrar las cuotas e invertir el dinero en herramientas. Con una ofrenda de 3.858, 28 Euros, el departamento del Buen Samaritano pudo ayudar a muchas familias que fueron gravemetne afectadas por el Sunami.
Deseamos de todo corazón agradecer a nuestros hermanos y hermanas por sus oraciones y su contribución que ha permitido proporcionar esta ayuda como muestra del amor al prójimo. La gente de Sri Lanka ve nuevamente el futuro con esperanzas y algunas familias han sido ganadas para el evangelio y están recibiendo lecciones bíblicas. ¡Alabado sea el nombre del Señor!
–El Departamento del Buen Samaritano de la Asociación General.