Agosto 2004

INFORME MISIONERODEL INICIO DE LA REFORMA EN BURUNDI -I-

ALGUNOS DATOS

Geográficamente, Burundi es un pequeño país africano que se encuentra a unos 1700 kms. del Ecuador, hacia el sur. Al norte, Burundi tiene frontera con Ruanda, país que junto con éste estuvo bajo protec­torado colonial francés.

Al este, Burundi linda con Tanzania y esta frontera se extiende hasta el sudeste y conecta al país con el lago Tanganika, mientras que en el nordeste tiene frontera con Zaire.

El idioma oficial de Burundi es el francés, pero hoy en día también se habla la lengua kirundi en gran parte del país. El swahili se habla especialmente en Bujum­bura, la capital del país.

Su poblción es de aproximadamente 5 millones de habitantes.

LA IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍADE BURUNDIPUESTA APRUEBA

Es maravilloso informar que el men­saje del Movimiento de Reforma, la verdad santificadora del fin de los tiempos, fue traído a este país por Dios mismo.

En 1984, el entonces presidente de Burundi promulgó una ley por la cual cada sábado todos los habitantes de su país debían desempeñar actividades para el desarrollo nacional, pero los miembros de las iglesias ASD se negaron a trabajar los sábados, según sus principios de fe, para observar ese día como el día del Señor. Por lo tanto, el 15 de abril de 1984, cuando el gobierno se dio cuenta de esto, ordenó que se cerraran las iglesias adventistas en Burundi y decretó que cada persona que no trabajara el sábado, según las directivas presidenciales, debía ser arrestada y encar­celada.

Fue durante este terrible período que la iglesia, que tenía miembros en todo el país, vio cómo sus salas de culto eran cerra­das y como resultado de ello los miembros se dividieron en dos grupos: uno compuesto por los dirigentes de iglesia y pastores del país que aceptaron trabajar los sábados, y un segundo grupo compuesto mayormente por miembros laicos y unos pocos ancianos de iglesia, que permanecieron fieles y se negaron rotundamente a trabajar los sába­dos.


Durante el día sábado, los miembros de este grupo que eran obediente a los requerimientos de Dios, solían esconderse en la selva, lejos de sus casas, donde podían alabar a su Creador, orar y estudiar la Biblia. Sin embargo, muchos de ellos fueron arrestados y puestos en la cárcel y tortura­dos por varios meses. De vez en cuando, la policía y el ejército tendían una emboscada a los que se negaban a trabajar el sábado. Nuestro hermano Chimanyi Jackson de la iglesia de Bwayi, en la provincia de Cibi-toke, nos dijo que había sido arrestado y encarcelado más de cinco veces, hasta que se hizo conocido de la policía y no lo arrestaron más. Es interesante notar que durante ese período, el espíritu de oración aumentó y el Espíritu de Dios les abrió la mente y el corazón para recibir más luz sobre cómo observar el sábado y estudiar la reforma pro-salud. Haciendo uso de sola­mente dos libros: un resúmen de „El Con­flicto de los Siglos" en lengua ruandi y una compilación de los testimonios conocida con el nombre „Nuru Kwas Kanisa", en swahili („La Luz de la Iglesia"), pudieron aprender que durante el día sábado:

No se deben cocinar alimentos, contrario a lo que hacían ante­riormente

No se puede asistir a bodas religiosas

No se pueden enviar a los niños a la escuela

No se pueden escuchar pro­gramas radiales o ver televisión Aprendieronademásqueesun pecado continuar comiendo carne, pescado de cualquier tipo, huevos, y también beber café, té, leche y cualquier tipo de soda. Esto está contra la voluntad de Dios.Todos estaban de acuerdo sobre estos puntos y se reformaron inmediatamente mientras estaban todavía en la selva.

LA SEPARACIÓN

El 31 de octubre de 1987, el gobierno, a cargo de un nuevo presidente, reabri

 

las iglesias adventistas y les dio libertad para realizar sus servicios religiosos. Por lo tanto, todos los miembros de los dos grupos que había entonces, regresaron a sus iglesias, pero ahora tenían posiciones contrarias, unos llegaron con la nueva luz sobre cómo observar el sábado y llevar una vida saludable y los otros volvieron tal cual eran antes. Esta luz era algo muy extraño para los dirigentes de iglesia y los pastores y como tenían cargo de conciencia, se vol­vieron contra los miembros que se mantu­vieron firmes durante la prueba que acaba­ban de pasar.

Por lo tanto, lo único que podían hacer, era crear una situación para „unifi­car" la iglesia. ¿Cómo?

Imponiendo como condición que todos los miembros que:

no cocinaban el sábado
no asistían a casamientos el
sábado
no enviaban a sus hijos a la
escuela el sábado
no escuchaban programas de
radio o televisión

no comían carne, pescado, y no

bebían café, té leche y sodas que pertenecían al grupo llamado de Temperancia, debían ser rebautizados para que fueran similares a sus hermanos que habían aceptado trabajar el sábado durante la prueba.

Los pastores insistieron que necesita­ban tener una iglesia uniforme en Burundi, y por lo tanto quien se negara a ser rebau­tizado sería excluído.

A principios de 1988, los dirigentes de cinco iglesias locales comenzaron a excluir a los miembros del grupo de Temperancia que se negaban a ser rebautizados.

Cuando la noticia llegó a otras igle­sias, otros miembros del grupo de Tem­perancia se decidieron a separarse de sus iglesias y a unirse con sus hermanos que habían sido excluídos.

Este movimiento continuó en otras partes del país dejando a algunas de las


Durante la conferencia de la Asocia­ción de Tanzania, en octubre de 1989, que se realizó en Dar - Es - Salaam, adonde asistieron dos miembros de la Conferencia General: los hermanos Norbert Gutknecht y Raul Escobar , un hermano de Burundi: Nzeyimana Cyrille fue bautizado junto con otros candidatos. Este hermano había cono­cido el mensaje del Movimiento de Reforma en Biharamuro, al nordeste de Tanzania, donde conoció al hermano Katambo y luego a los hermanos Mangwe y Shirima quienes se encontraban allí en viaje misionero.

Después de la conferencia de la Unión, el comité de la asociación noreste envió al hermano Cyrille a su país como representante, así que éste se quedó prime­ramente en Rumonge, su zona de proce­dencia, y luego se mudó a Bujumbura, la capital del país.

Un día, mientras trabajaba en Bujumbura, entró en contacto con algu­nos miembros del grupo de Temperancia y observó que habían ciertas similitudes en algunos de los puntos de fe con los nuestros. Se interesó en saber más, de modo que se pusieron de acuerdo para discutir y estu­diar la Biblia juntos.

Más tarde les habló de la Sociedad Misionera Internacional de los Adventistas del Séptimo Día, Movimiento de Reforma, una iglesia organizada a nivel mun­dial. Cuando oyeron esto, le pidieron que escribiera inmediatamente para invitar a los dirigentes que les hicieran una visita y estudiaran la Biblia junto con ellos.

ENBURUNDI

Las formalidades para entrar en Burundi por la frontera en Kobello no lleva­ron mucho tiempo, pero debimos continuar en

el tanque hasta Muyinga, por unos 15 km, donde abordaríamos un pequeño barco hacia Bujumbura.

El viaje nos llevó todo el día, y a eso de las 8 p.m. llegamos finalmente a Bujum­bura. Lo único que pudimos hacer fue pedirle al conductor que nos llevara a un hotel económico. Al principio titubeó, pero luego aceptó llevarnos gratuitamente al Hotel Welcome en la calle Buyenzi No. 2.

VIAJANDO A RUMONGE

El jueves 8/8/91, por la mañana, fuimos al centro de la ciudad donde después de haber desayunado, tratamos de encontrar un banco donde cambiar algu­nos cheques, luego buscamos la estación de autobuses para Rumonge.

Una vez que vimos donde era la estación de autobuses, volvimos al hotel a recoger nuestras maletas y fuimos directa­mente a la terminal de buses a tomar el autobus a Rumonge, donde vive nuestro hermano Nzeyimana Cyrille, quien nos había invitado.

El viaje de Bujumbura a Rumonge era de unos 72 kms. y nos dio la oportuni­dad de admirar interesantes vistas. Por una parte estaban las montañas cubiertas de plantaciones de bananos con los cuales la gente hace refugios y del otro lado las aguas del lago Tanganica.

Llegamos a Rumonge a eso de las 5.30 de la tarde y siguiendo el plan con las instrucciones que nos había enviado el hermano Cyrille para llegar a su casa, fácilmente la encontramos pero quedamos muy desalentados cuando nos dijeron que el hermano se encontraba en Bujumbura. Sin embargo, Dios nos dio la posibilidad de hablar con el hermano del hermano Cyrille sobre la importancia del sábado ya que es el sello del pueblo de Dios.


DE REGRESO ABUJUMBURA

Pasamos la noche en Rumonge y el viernes 9/8/91, temprano por la mañana, partimos hacia Bujumbura junto con el hermano menor del hermano Cyrille quien nos condujo hasta la casa del hermano Cyrille en Bujumbura.

Nuevamente nos decepcionó no encontrar al hermano Cyrille, pero otro hermano con su esposa nos dieron la bien­venida con una gran sonrisa. Nos llevaron a su casa y oramos juntos y luego nos dije­ron que el hermano Cyrille estaba traba­jando en la ciudad y el hermano iría inme­diatamente a buscarlo.

Este hermano se llamaba Nyabenda Tharcise y su esposa nos preparó comida, pero como no podía hablar nuestro idioma, fue a la casa de al lado a llamar a una vecina que podía hablar con nosotros.

Cuando la hermana vino, nos contó que era originaria de Ruanda y que estaba casada con un hermano de Burundi quien había fallecido hacía unos años. Nos dijo que pertenecía al grupo de Temperancia desde que se había separado de la iglesia ASD y agregó que en Ruanda habían más miembros de este grupo que en Burundi; nos dijo que la separación en Ruanda había comenzado antes, así es que le pedimos que nos procurara contacto con alguien de Ruanda.

 

Mientras tanto vino el hermano Cyrille quien estaba muy feliz de conocer­nos. Nos dijo que había una urgente nece­sidad de organizar la iglesia en Burundi ya que se debían hacer bautismos, dar la Santa Cena y que había algunas personas que querían casarse. También necesitaban lecciones de Escuela Sabática inmediata­mente, al igual que algunas enseñanzas y los principios de fe. Cuando preguntamos cuántas personas eran, nos dijo que no tenía un informe exacto, pero que que ha-brían unas 3,000 personas en todo Burundi.

No lo podíamos creer y nos conmovi­mos con esta maravillosa noticia. Luego nos preparamos para iniciar el sábado.

NUESTRO PRIMER SÁBADO ENBURUNDI

La noche del viernes 9 de agosto, un lindo grupo de unas 8 personas se reunió para la apertura del sábado. El hermano Mwanjabeki condujo el servicio y presentó un estudio bíblico muy interesante sobre el libro de Daniel 12:12-13, el último capítulo y los dos últimos versículos que se refieren a una época muy interesante en la histo­ria.

Desde la separación, estos hermanos se reunían para el servicio en casa privadas pues no tenían iglesias y creían que cons­truir iglesias ahora era un derroche de dinero. Les explicamos que si Jesús viniera mañana, hoy debemos construir iglesias, y estuvieron de acuerdo. (...)