Cuando piensas en Colombia,
¿qué te imaginas? ¿Tráfico
ilegal de drogas, comercio
de cocaína, el cuartel de Medellín, crueldad y violencia?
Pero Colombia es mucho más que todo eso. Es también un país con encantadores bosques y montañas espectaculares,
un país que produce extraordinarias esmeraldas y que tiene una necesidad desesperante de Dios.
A pesar de que uno debe afrontar muchos peligros al llegar a ese país, el mensaje
de salvación, la obra de Dios continúa avanzando con poder en Colombia. En la ciudad de Quinchia, en lo alto de la montaña, en la parte occidental del país, el pueblo de Dios se reunió para celebrar una conferencia, sesión de delegados, seminario,
y reuniones evangelísticas.
A los hermanos colombianos
se unieron visitantes de Venezuela, los Estados Unidos, Perú y Argentina en la sede del instituto teológico INSETES. Nos regocijamos de ver a antiguos y nuevos amigos y compartir la
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Palabra
de Dios. Tuvimos el privilegio
especial de contar con la presencia del hno. Branko Cholich, Presidente de la Conferencia General y nos vimos muy beneficiados por sus conocimientos y sabio consejo.
El propósito de las reuniones
espirituales fue fortalecer
la fe de los creyentes y prepararlos mejor para buscar a las almas perdidas. El amor cristiano y la armoniosa
camaradería en todas las reuniones fueron una manifestación de la presencia
de Dios entre nosotros. Las sesiones de delegados fueron muy productivas.
Aunque en las inmediaciones
del campamento donde se realizaba la conferencia
se vio un soldado de la guerrilla y se me advirtió que no saliera a caminar ese día, Dios fue nuestro escudo y protección. Nadie sufrió ningún daño. A propósito,
un ex guerrillero fue bautizado durante la conferencia.
Rindió todo a Jesús –su plantación y laboratorio
de cocaína y su estilo de vida pecaminoso. El Espíritu Santo todavía convence a los pecadores de pecado y revela el amor de Jesús.
El 15 de octubre, durante el culto matutino, dos reporteros
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